Shrek para siempre: Reseña

En el último capítulo de Shrek (o eso dicen que es), vemos de nuevo el sello de sarcasmo que se ha venido manejando desde las anteriores cintas: parece que vive por fin "feliz para siempre" con Fiona, sus tres hijos, Burro y el Gato con Botas.

La gente lo ve como un amigo y se ha convertido en toda una celebridad, que incluso es un atractivo para los turistas. Todos los días se levanta a atender a sus hijos y a soportar los incordios de Burro. Todos los días quiere hacer algo para consentirse a sí mismo pero no lo logra. Todos los días... todos los días... todos los días...

Rumpelstilstskin y Shrek

 

Entonces, en una ocasión se harta de tanta felicidad que se traduce en rutina y añora los días del pasado en el que era un ogro "soltero", asustaba a la gente, se bañaba en lodo y no tenía responsabilidades. De pronto, llega un personaje que promete que resolverá todos sus problemas: es un pequeño individuo llamado Rumpelstiltskin que le ofrece 24 horas de ogro común y corriente. (Obviamente si sabes un poco de cuentos de hadas, sabes qué onda con Rumpelstiltskin y por qué no debes hacerle caso).

 

Shrek acepta gustoso, pero a cambio él deberá darle un día de su vida a Rumpelstiltskin, ¿qué día? "¡Cualquiera!" dice el duende, "incluso uno que no te importe, uno que no recuerdes". Las consecuencias de esta decisión serán funestas para nuestro ogro, aunque también hay algo detrás del ofrecimiento de Rumpelstiltskin, algo que tiene que ver con su pasado y que pondrá en peligro a todo el reino de Muy, Muy Lejano...

Parece mentira que éste sea el último capítulo de Shrek. Sin embargo, lo hubiera podido borrar fácilmente para dejar la saga en una trilogía. Esta película se me hizo como uno de esos capítulos de relleno que sólo alargan innecesariamente (mas no arruinan) una gran serie de TV. Shrek 4 es como el capítulo de Nikki y Paolo de Lost. Sí, tristemente, así es.

La trama es como uno de esos episodios unitarios de una serie gringa en los que lo único que importa es ver a los personajes que tanto queremos en una nueva aventura, y el contexto y la justificación no importan. O como uno de los nuevos capítulos de Los Simpson.

El capítulo es redondo, con un planteamiento, un clímax y un desenlace al más puro estilo de las sitcom gringas que realmente no aporta nada a la saga. Es tan irrelevante que hasta el mensaje de la cinta, que en las películas pasadas era sutil, aquí es explícito y simplón, aunque no por ello menos real o menos aleccionador. No lo diré aquí, pero en los primeros minutos de la cinta lo vas a descubrir sin pensar demasiado.

La cinta se la lleva Rumpelstiltskin, quien ofrece los mejores chistes y parodias, aunque no deja de ser el típico villano que triunfa al inicio pero al final le va mal. No hay sorpresas en ese apartado.

Tal vez lo más atractivo de la cinta (para los que han visto todas las demás) sea ver a los mismos personajes de siempre pero en papeles muy distintos: Burro desconociendo a Shrek y negando su gran "amistad"; el Gato con Botas sin botas y tan gordo que no puede ni lamerse a sí mismo; Fiona convertida en una guerrera machorra que no muestra el más mínimo interés por Shrek; y el ogro convertido en un hombre norteamericano promedio, una versión patética de Homero Simpson pero sin la gracia y casi desahuciado.

Los chistes de la peli se basan precisamente en ese "cambio de papeles" de los personajes y en los cambios que han tenido y que parece que no se podrán revertir. Hay una gran falta de personajes memorables, y los que regresan sólo están ahí como metidos a fuerza para que no los extrañen los fans, "para despedirse" con diálogos que carecen de la inteligencia de las anteriores entregas y chistes simplones y lógicos.

Al capítulo final de Shrek le falta mucha magia y por lo tanto es una agridulce despedida para el ogro. No puedo decir que sea una película basura, pues me la pasé bien (a secas) en el cine, pero pocos serán los diálogos que vas a recordar, y pocas serán las anécdotas que repetirás una y otra vez del tipo "¿te acuerdas de la película de Shrek cuando...?".  Hay momentos en los que sinceramente me reí, pero muy pronto seguramente olvidaré de qué.

¿Y el 3D? Bueno, está bien logrado en la cinta, pero esto del 3D en el cine es un asunto que sigue sin emocionarme demasiado, así que no hablaré mucho de él.

Shrek 4 es una película tristemente palomera (o "nachera", yo prefiero los nachos). Si eres fan, ve a verla para cerrar este ciclo que a muchos nos acompañó desde que éramos adolescentes hasta ahora. Si no, mejor espera a verla en un camión rumbo a algún destino al que llegues en mínimo dos horas para poderla ver completa.

Mi frase favorita de toda la película: "¡GRÚÑEME!" (cuando la vean sabrán a qué me refiero). Vale la pena verla en español, pues aunque el guión deja mucho qué desear, la actuación de Eugenio Derbez, Germán Ortega y compañía es afortunada.


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